Día 13 - sentimientos Espirituales

 Tesoros Devocionales - El Poder Espiritual Charles Finney

 

 

Día 13

Sentimientos Espirituales

 

“Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les da su alimento. Abres la mano y sacias con tus

favores a todo ser viviente.”

 

SALMO 145:15-16

 

Para recibir poder de lo alto nuestras mentes deben estar preparadas para recibir el Espíritu Santo, pero la gente comete grandes errores en este punto al no comprender las leyes de la mente. Habla de los sentimientos espirituales como si pensaran que pueden, por un esfuerzo personal, producir afecto espiritual para Dios. Pero esta no es la forma en que la mente trabaja. Nadie puede producir estos sentimientos solamente esforzándose por sentirlos. Los sentimientos de la mente no están directamente bajo nuestro control. No podemos producirlos por solo desearlo, o por una acción volitiva personal. Si así fuera, también podríamos llamar los espíritus desde la profundidad interior. Los sentimientos espirituales son estados de la mente puramente involuntarios. Estos existen en la mente, natural y necesariamente se producen bajo ciertas condiciones calculadas.

 

No podemos producirlos por solo desearlo, o por una acción volitiva personal.

 

Pero los afectos espirituales sí se pueden controlar indirectamente. De otro modo no habría carácter moral en nuestros sentimientos, si no hubiera manera de controlarlos. No podemos decir: “Ahora voy a sentir de tal o cual manera en relación con tal cosa.” Pero podemos centrar y mantener nuestra atención en ella hasta que surjan los afectos involuntarios. Si un hombre que esta lejos de su familia piensa en ella, ¿No estimulará de este modo sus afectos? Pero no es diciendo: “Ahora voy a tener sentimientos profundos por mi familia.” Un ser humano puede dirigir su atención hacia un objetivo acerca del cual debe y desea sentir ciertos afectos, y de esa manera puede dar vida a las emociones apropiadas. Si un hombre recuerda a su enemigo, pronto surgirán en él los sentimientos de enemistad.

 

De la misma manera si un hombre o una mujer piensa en Dios y fija su mente en algunos aspectos del carácter divino, entonces surgirán los sentimientos y se producirán las emociones en cumplimiento de las leyes de la mente. Si es amigo o amiga de Dios, que lo contemple como un ser santo e indulgente y se producirán en él o en ella emociones de afecto y amistad. Si es enemigo de Dios, haga que su mente reflexione en el verdadero carácter de Dios, mírelo, fije su atención en él, y su enemistad contra Dios se manifestará, o se quebrantará y entregará su corazón a Él.

 

Padre celestial, me he esforzado por tener sentimientos espirituales y por ser espiritual, pero

ha sido en vano. Levanto mis ojos y veo en ti todo lo que puedo necesitar o querer. Ven

Espíritu Santo y lléname con la vida divina. Amén.

 

En sentido figurado se considera al corazón como el asiento de los sentimientos, pero la

Biblia utiliza los términos “mente” y “corazón” como sinónimos o equivalentes. El autor

sigue aquí este mismo patrón. Mantener en mente este hecho ayudará al lector a entender

mejor el contenido de ésta y otras meditaciones de este libro. (nota del traductor.)