Día 15 - Pecado de Omisión

Tesoros Devocionales - El Poder Espiritual Charles Finney

 

 

Día 15

Pecados de Omisión

 

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará

y nos limpiará de toda maldad.”

 

1 JUAN 1:9

 

Las barras del pecado bloquean la puerta que lleva la plenitud del Espíritu Santo. Abra su corazón, exponga a la luz cualquier cosa que haya en él y que constituya un impedimento para que el Santo Espíritu obre en su vida.

 

Ingratitud. Escriba en un papel todas las ocasiones que pueda recordar en las que recibió favores de Dios por los cuales nunca le expresó gratitud. ¿Cuántos casos puede recordar? Algún milagro excepcional, algún maravilloso cambio de circunstancias que lo salvó de la ruina. Las numerosas misericordias que ha recibido con corazón falto de gratitud. Quizá otras ocasiones en que su ingratitud fue tan notoria que ahora se avergüenzan   de ella. Arrodíllese y confiésalas una por una, pida el perdón del Señor.

 

Falta de amor para Dios. Considere todas las veces en las que no le ha dado a nuestro bendito Señor el amor de corazón que debió darle. Piense cuan agraviado y alarmado se sentiría usted si descubriera que debido a su falta de amor por su conyugue, otra persona ha seducido su corazón y su mente. Pues bien, el Señor nos dice que Él es un Dios celoso. ¿No le ha dado el corazón a otros amores, ofendiéndolo así gravemente?

 

¿No le ha dado usted el corazón a otros amores, ofendiendo así gravemente al Señor?

 

Descuido de la meditación en la Biblia. Anote los casos cuando durante días o semanas no ha encontrado placer en la meditación de la palabra de Dios. Tal vez sí lo hizo pero con tan poca atención que ni puede recordar dónde o que fue lo que leyó, porque fue más por obligación que por amor a la palabra de Dios. La palabra es la regla de su vida. ¿Y aun así le presta tan poca atención?

 

Incredulidad. En ocasiones en las que usted virtualmente acusó al Dios de verdad de ser un mentiroso, por la incredulidad en sus promesas y declaraciones. Dios prometió dar el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Ahora bien, ¿lo ha creído usted? ¿ha esperado que el Señor le responda? O ha dicho más bien en su corazón: “No creo que lo vaya recibir.” ¿No es esto acusar a Dios de mentiroso?

 

Espíritu Santo, hay tanta fealdad en mis pecados que detesto considerarlos. Pero sé que ellos

me separan de la plenitud tuya, de tu amor y tu poder. Te los confieso, uno por uno. Rompe el

poder que ellos tienen sobre mi vida. Libérame para amar a Jesús con todo mi corazón.

Amén.