Día 9 - El Espíritu Santo

Tesoros Devocionales - El Poder Espiritual Charles Finney

 

 

Día 9

El Espíritu Santo

 

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio.”

 

JUAN 16:8

 

 

El agente especial de Dios es su Espíritu Santo. Teniendo acceso directo a la mente, y conociendo infinitamente bien a cada persona, el Espíritu Santo emplea la verdad que se adapta mejor en cada caso en particular y la aplica con poder divino. Le imprime tal viveza, fuerza y poder, que la persona no tiene otra opción que ceder, arrojar sus armas de rebelión y volverse al Señor. Bajo la influencia divina, la verdad quema y se abre paso como fuego. El Espíritu Santo destaca la verdad en ciertos aspectos de tal modo que derrumba al hombre más orgulloso con el peso de una montaña. La verdad se muestra en la Biblia con suficiente claridad y los hombres podrían aprender en ella todo lo que es necesario, si tuvieran la disposición de obedecer a Dios. Pero por cuanto el ser humano está totalmente inclinado a la desobediencia, Dios la hace más clara en sus mentes y derrama convincente luz en sus almas, ante la cual no pueden resistir y tienen que ceder.

 

El Espíritu Santo…..ilumina nuestras mentes y fija la verdad en nuestras almas.

 

De la misma manera y por cuanto no sabemos pedir como debemos, el Espíritu Santo intercede por los Santos. Y no lo hace orando por nosotros mientras nos cruzamos de brazos sin hacer nada. Él intercede por nosotros estimulando nuestras facultades. No quiero decir que Él sugiera las palabras o dirija nuestro lenguaje, sino que ilumina nuestras mentes y fija la verdad en nuestras almas. Él nos guía a reflexionar en el estado de la iglesia y en la condición de los pecadores que nos rodean. No podemos decir la manera en que trae la verdad a la mente y la mantiene allí hasta que produce su efecto, pero si podemos saber bastante, por ejemplo que nos lleva a reflexionar profundamente sobre el estado de las cosas; y el resultado, natural y filosófico, es un profundo sentir.  

 

Eso es cambiar los pensamientos de un hombre y llevarlo a pensar en otras cosas. Cuando el Espíritu Santo pone un asunto en contacto constante con su corazón, es tan imposible para una persona no sentirlo, como imposible es que su mano no sea sensible al fuego. Si el Espíritu de Dios pone a un hombre en contacto con cosas que deben producir en él sentimientos calurosos y subyugantes, espiritualmente hablando, y ello no ocurre, esto prueba que no tiene amor por las almas y que no conoce nada del espíritu Cristo.

 

Divino Espíritu, haz tu voluntad en mi vida. Así como hiciste brillar la luz salvadora del

evangelio en mí, ilumina mi corazón y mi mente para que reconozca tu voz hoy. Tú eres Dios.

Obra tu voluntad en mi corazón y en mi vida. Amén.