Última Amonestación

ÚLTIMA AMONESTACIÓN

 

Estimado Lector, que Dios le ayude a dar su corazón a Aquel que le ama, porque Él le ruega ahora, diciendo “Dame, hijo mío, tu corazón” (Prov. 23:26). De a Jesús su corazón cansado, desilusionado, doliente, y Él le dará a Ud. un nuevo corazón y un nuevo espíritu dentro de Ud. No sea engañado por su propio corazón engañoso, para seguir sus deseos, porque “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será librado” (Prov. 28:26). Abandone sus pecados y alléguese a la justicia, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna, en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom.6:23).

Y Ud. que ha entregado su vida a Dios, “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 1:13) por la misma razón que Pablo declara en (2 Tim 1:12), “Por lo cual asimismo padezco esto; porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”. Edifíquese en la más sana doctrina, ore en el espíritu, manténgase en el amor de Dios, disfrutando a Jesús como su realidad de vida, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida, nuestro Señor que pronto regresará para recibir a los suyos  “el Rey de reyes y Señor de señores”.

“Y aquel, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 24:25).