Día 7 - ¿Porqué es Necesario el Poder Espiritual?

Tesoros Devocionales - El Poder Espiritual Charles Finney

 

Día 7

¿Por qué es Necesario el Poder Espiritual?

 

“Señor, he sabido de tu fama; tus obras, Señor, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros

días, dalas a conocer en nuestro tiempo; en tu ira ten presente tu misericordia.”

 

HABACUC 3:2

 



La profecía de Habacuc fue pronunciada con anticipación a la cautividad en babilonia. Considerándolos juicios futuros que vendrían sobre su nación, el profeta clamó agonizante al Señor pidiéndole que utilizara sus juicios para renovar su obra en el medio de estos terribles años.

 

La religión es la obra del hombre. Es algo que el ser humano hace. Consiste en amar y obedecer a Dios con y desde el corazón. Este es el deber humano. Pero Dios debe influenciarlo por medio de su Espíritu Santo debido a la gran perversidad del hombre y a su renuencia a obedecer la voluntad divina. Si no fuera necesaria esa influencia divina, si el hombre tuviera la disposición de obedecer a Dios, no habría razón para esta oración. La oración es necesaria porque a menos que Dios interponga la influencia de su Espíritu, ningún ser humano sobre la tierra obedecería los mandamientos de Dios. 

 

A menos que Dios interponga la influencia de su Espíritu ningún ser humano sobre la tierra

obedecería los mandamientos de DIOS.

 

La historia de los judíos y de la iglesia muestra que hay muy poca firmeza y estabilidad de propósito; que a menos que el poder de lo alto esté siempre obrando en las vidas de los creyentes, la mundanalidad prevalecería y los hombres no obedecerían a Dios. La iglesia, que tan fácilmente se deja atrapar por la vorágine de la lujuria, la idolatría y el orgullo, tal como ocurre hoy, debe clamar a Dios para que Él renueve su obra a través del Espíritu Santo. El Santo Espíritu siempre comienza su obra renovadora del primer amor de los cristianos, produciendo en ellos una convicción de pecado por parte de la iglesia. Los creyentes carnales no pueden despertar y comenzar de inmediato a servir a Dios sin hacer previamente un profundo escrutinio de sus corazones. Las fuentes de pecado tienen que ser completamente rotas. En un verdadero avivamiento los creyentes siempre son confrontados con sus pecados con tal claridad, que con frecuencia se les hace imposible mantener la esperanza de la aceptación de Dios. No siempre llega a tal extremo, pero siempre hay, en los avivamientos genuinos, profundas convicciones de pecado, y en algunos casos pérdida de toda esperanza. Los creyentes carnales son inducidos al arrepentimiento. Un avivamiento es simplemente un nuevo comienzo de obediencia a Dios. Y el primer paso es un profundo arrepentimiento, un quebrantamiento del corazón, humillarse hasta el polvo delante de Dios con profunda humildad y abandono del pecado.

 

Espíritu Santo, me presento ante ti con gran necesidad de que renueves mi alma. Abre mis

ojos a tu asombrosa demostración de amor en el calvario, señor Jesús expone mi corazón y

muéstralo tal cual es, no importa cuan desagradable sea. Quebrántame hasta el polvo para

que yo pueda tocar tus pies. Amén.